Así, en horas profundas, sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.
Pablo Neruda
Una hora profunda no tiene nada que ver con minutos o siquiera segundos...una hora profunda es ese instante en el que la ráfaga de viento que mueve unas espigas o unas ramas, adquiere una presencia completa en la conciencia. En ese momento de absoluta devoción, la dimensión del tiempo cambia, adquiriendo una textura o cualidad de profundo, es decir, con más peso o entidad o presencia de lo habitual. A menudo permito que el viento me traslade a ese lugar desconocido...
















































