
La salvación no puede tratar de obtenerse o conseguirse.
La salvación simplemente se recibe cuando se acepta.
El entrenamiento mental es sólo para recordar que hay una alternativa.
Me llamo Paz y nací en Madrid (España) hace 45 años (Lo sé, suena fatal pero así es) Crecí amando los campos de Castilla y las iglesias y monasterios de parajes remotos que visitaba con mi padre. He sido arqueóloga, bibliotecaria y redactora. Después, eso se extinguió igual que se extingue la llama cuando ya se ha consumido la leña. Ahora no sé cuál es mi profesión, pero si profesar significa ejercer algo con inclinación voluntaria y continuar en ello, mi profesión ha sido observar-me y escuchar-me. Así he descubierto que el amor me aterroriza, y que si algo hago bien, es encubrir mi decisión de echarlo a patadas en cuanto aparece con su cara de entusiasmo en el horizonte de mis horas y mis días. Y luego maldecirme por no haber podido aceptar la intensidad de ese sentimiento que me conmueve hasta el último confín del universo. Pero...por fin he visto el juego: the game is over y eso si que es UN MILAGRO. 



No terminaremos este año sin el regalo que nuestro Padre le prometió a Su santo Hijo. Hemos sido perdonados. Y nos encontramos a salvo de toda la ira que le atribuíamos a Dios y que después descubrimos que no era más que un sueño.
No pides demasiado de la vida, al contrario, pides demasiado poco. UCDM. lecc 133


